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Miedo – Inteligencia Emocional

Reflexiones sobre las Emociones

“Acepta el miedo como una emoción útil”

No elegimos las emociones que experimentamos, simplemente surgen, y hemos de aprender a vivir desde cada una de ellas 

Cada cual tenemos nuestras expectativas, tanto a nivel consciente como inconsciente, continuamente tenemos nuestros cálculos internos que nos dicen cómo deberían ser las cosas, y si interpretamos que luego no son así, enseguida se activa el modo hacer con la intención de reducir o solventar esa diferencia.

Y recuerda que la realidad es la que es, por decirlo de alguna manera, es neutra, que no quiere decir que no te afecte, eso es otra cosa, lo que se expresa con que la realidad es neutra es que la propia experiencia de la realidad no viene con unas instrucciones para que todo el mundo las interprete igual, las cosas simplemente suceden, nos gusten o no, nos parezcan justas o no, y luego cada cual, interpreta esa situación desde su mapa, desde sus filtros, la realidad viene neutra de significado, somos cada personas la que le otorgamos una explicación u otra, un verlo de una manera o de otra.

El miedo es una emoción que surge de la interpretación de que algo puede ir mal en el futuro, y en el cuerpo se expresa de muchas maneras, es una emoción de energía alta y fría, las piernas se agitan, aparece un estado de tembleque en muchas zonas del cuerpo por la activación y la preparación para la huida, se acelera el corazón de manera notable, la cara se pone blanca, aparece tensión en cuello y hombros, se seca la boca, sudoración para refrigerar,… y aparecen comportamientos de evitación, de querer escondernos, aparece incluso la parálisis, por no saber de qué huir o para favorecer el esconderse, el pasar desapercibido, aparece una tendencia a preocuparse, aparecen las precipitaciones también,…

“Las emociones no son ni positivas, ni negativas, tal vez lo que sea positivo o negativo sean los comportamientos que se realizan desde esos estados emocionales

El miedo, como todas las emociones vienen para ponernos en marcha para que superemos un obstáculo del camino, nuestra atención se va con facilidad a pensamientos sobre el futuro, al qué puede suceder, a realizar predicciones y cálculos.

Que quede claro que la emoción la estás experimentando en el presente, aunque la emoción surge debido a la capacidad de llevar nuestra atención a pensamientos sobre escenarios posibles (unos más que otros) en el futuro, si no, prueba a construir una frase con “Tengo miedo a…. “y que no sea algo que pueda pasar en el futuro.

Es la mente la que juzga a unas emociones como buenas o malas, positivas o negativas, las emociones simplemente son, y en concreto las emociones de miedo y rabia, que son las que vienen asociadas al estrés o desgaste, son emociones que surgen como respuesta a una amenaza, real o imaginada, que nos ponen en un estado adecuado para hacer frente el problema o la dificultad, que aunque ahora no es muy común, en épocas pasadas suponía la diferencia entre sobrevivir o morir.

Puede que lo que sea positivo o negativo, útil o no útil, bueno o malo, beneficioso o perjudicial,…  sean los comportamientos a través de los cuales expresamos ese estado emocional en el que nos encontramos, la emoción rabia por ejemplo, nos prepara para atacar, que luego este estado lo utilicemos para hacer daño a alguien es una consecuencia del comportamiento no de la bioquímica y fisiología de la propia emoción.

Lo queramos o no, las emociones con sensaciones desagradables como el miedo,  la rabia o la tristeza, van a continuar apareciendo a lo largo de nuestra vida, porque seguiremos enfrentándonos a  retos,  dificultades, obstáculos, problemas,…  en definitiva amenazas reales o imaginarias,  de las que iremos aprendiendo ayudados por los estados emocionales desagradables, por mucho que nos gustase que fuese de otra manera, porque estas emociones vienen para ayudarnos a sobrevivir, y el que sean desagradables en cuanto a sensaciones, es porque exigen el cuerpo y la mente un esfuerzo extra que si se mantuviese en el tiempo generaría el conocido estrés o desgaste.

Y otra de las consecuencias de que una se emocione sean agradables y otras desagradables, es que surge en el ser humano la tendencia a tener avidez por las sensaciones agradables y aversión por las desagradables, lo que nos lleva a desear y querer mantener continuamente las agradables como la alegría, y a querer eliminar las sensaciones desagradables cómo es el caso del miedo, la rabia y la tristeza.

No suele ser común en estos días encontrar entornos en los que desarrollar la inteligencia emocional, es más, los entornos en los que vivimos los llevan a desarrollar estrategias emocionales que juega en nuestra contra.

Reprimirlas, ignorarlas o controlarlas, no son buenas estrategias para aprovecharlas, ya que surgirán lo queramos o no, estaremos bajo sus efectos nos demos cuenta o no, y cómo las emociones en el fondo son una respuesta bioquímica y fisiológica que surgen de un pensamiento, en juicio, una interpretación,…  se escapa de nuestro rango de ocupación, no podemos controlar de manera consciente cuánta adrenalina, cortisol, oxitocina, insulina,…  vamos a tener en nuestros fluidos internos.

Con las emociones se trataría más bien de aprender a navegar en ellas, más que de tratar que sean de una manera u otra, al igual que sucede con el mar, no podemos elegir qué el mar esté de una forma en concreto, el mar simplemente está, y luego somos las personas que tenemos que navegar en él, las que vamos aprendiendo a movernos en las diferentes condiciones, aceptándolo tal como es y tratando de sacar provecho a todo su potencial.

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