Esta es una pregunta que me están haciendo mucho últimamente, y no solo verbalmente, también algunas miradas me lo transmiten.

Pese a lo que te pueda parecer, correr descalzo… nada tiene que ver con ser transgresor, con desafiar a la naturaleza o con hacer una campaña contra las marcas de calzado deportivo. Es más, a día de hoy ni recomiendo correr descalzo. Dicho así no hay mucha congruencia entre mensaje y actos ¿no? Bueno,  espero con estas palabras poder explicar lo que hay. Ya se que no habrá justificación suficiente para tranquilizar a mi madre, que creo teme que haya perdido la cabeza o similar. Y me dice cosas como “yo si veo a alguien corriendo descalzo por la calle lo primero que pienso es que muy bien no está” jejeje. Desde aquí un mensaje de tranquilidad a las madres: los hijos no siempre estamos satisfechos con los aprendizajes que nos vienen dados y tenemos la necesidad de probar si las cosas pueden ser de otra manera. No es gana de tocar los pies (me viene al pelo la expresión) es cuestión de inquietud.

En realidad, lo que estoy buscando es indagar en cómo funciona mi cuerpo, y como vengo de la ingeniería y me encantan las listas para esquematizar y estructurar ideas, ahí va mi “lista de motivos para correr descalzo”:

1)     Por diagnóstico médico, yo no puedo correr, y aquí estoy, corriendo lo que nunca pensé que correría (tal vez esta última afirmación venga de la creencia de que realmente era así, si lo dice un traumatólogo…)

2)     Tengo un pie plano que además es de talla 45.

3)     Tenía la sensación de que mis pies se estaban atrofiando, y me explico. ¿Como es posible que mi abuela jugase todo el día descalza sin ningún problema y que yo, medio siglo después (no estoy hablando de miles de años) no pueda ni pisar una ínfima piedra en el suelo o vea las estrellas? ¿Como puede ser que no tenga nada de sensibilidad fina en mi pies como tengo en mis manos? y ¿Cómo puede ser que haga frío o calor mis pies permanezcan húmedos?

4)     Tras empezar a practicar ChiRunning, y poner consciencia en como utilizaba mis pies, me di cuenta que gran parte de las tensiones que aparecían en mis piernas, a nivel muscular y a nivel articular, venían de mis pies. Pisaba con tensión en ellos, sin soltar tensiones, usando la parte exterior y empujándome. Por no hablar de como entraba el talón en el suelo en cada zancada.

5)     Cuando uno quiere ver, lo que tiene que hacer es mirar. Ya se que es una perogrullada, pero… si quiero sentir lo que pasa en mis pies, ¿como puedo hacerlo si los tengo envueltos en unas protecciones que enmascaran los mensajes que me da el contacto con el suelo?

6)     Y por último aunque podría poner muchos más puntos, porque los pies están diseñados para ese apoyo con el suelo, es una estructura diseñada, no solo para darnos estabilidad si no para asumir parte del impacto.

Entonces el pasado día 17 de septiembre, osea hace “na”, empecé a probar empíricamente que ocurría si exponía a mis pies a correr descalzos. La prueba la estoy haciendo muy progresivamente. Desde esa fecha salgo todos los días a correr descalzo, empecé corriendo solo unos 800m.

Ya se que 15 días no es tiempo suficiente para sacar conclusiones claras, pero sí para hacer lecturas de meta volante, que son las siguientes:

1)     La piel de mis pies está acostumbrada a calcetines confortables, no a suelos ásperos, así que el primer problema que tuve fueron las ampollas en las plantas de los pies.

2)     Curiosamente, no me resultaba difícil correr, a una velocidad lenta, sintiéndome cómodo. Pero los puntos importantes vienen después

3)     Solo han pasado 15 días y mis pies están mucho más duros y me molestan mucho menos las irregularidades del suelo. Eso me da que pensar que el estado natural de las plantas de los pies es un estado más duro, con una capa más resistente que soporte esa rozadura y ese apoyo. También es verdad que tengo todavía alguna de las secuelas de una vejiga que me molesta y que incluso tengo sensibilidad por algunas zonas.

4)     Cuando salgo a correr, independientemente de ir calzado o descalzo, voy poniendo mucha consciencia en como se mueve mi cuerpo y atiendo mucho a las sensaciones, al ruido, al fluir del movimiento…. Bueno, pues resulta que cuando corro descalzo hay transformaciones en mi forma de correr que me dan información muy clara. Por ejemplo, mis rodillas, que ya no entraban bloqueadas al contacto con el suelo, ahora entran más flexionadas. El pequeño salto que hago en cada zancada se reduce. El sonido de mi pisada, pese a ser un talón desnudo, suena menos que con una suela amortiguada. Y en general, la técnica se perfila para minimizar el impacto.

Cuando llevo un rato corriendo descalzo suelo llegar a la comodidad de querer seguir corriendo por lo bien que me siento.  Y suele ser mi parte racional la que dice: “ no te vengas arriba que los pies siguen estando blanditos”

Ok, las conclusiones, seguramente muy prematuras, de mi experiencia es que mi cuerpo ya sabía correr con una buena técnica, mis pies ya tenían los mimbres adecuados para servir de apoyo para mi pisada… así que voy a seguir experimentando y seguiré actualizando información.

Cuando al principio decía que esto no es una recomendación, ni una cruzada contra las empresas de calzado, es que es así. Yo no concibo correr una larga distancia sin un calzado adecuado al pie y al firme sobre el que se va. Pero… lo que sí que tengo muy claro, como corredor y como instructor de ChiRunning es que la forma en la que corremos calzados diverge mucho de la forma natural y respetuosa de hacerlo, y ahí sí que las amortiguaciones tienen mucha responsabilidad, enmascaran los mensajes de nuestra forma de correr. No te engañes, 70 kg de peso en mi caso, con una rodilla bloqueada e impactando con el talón en el suelo… puede que la amortiguación oculte ese sonido incluso ese dolor en mi talón, pero no evita la onda de choque que se come todo mi cuerpo y que en mi caso hacía que mi rodilla chillase.

Así que, tener unos buenos playeros está muy bien, pero es importante saber usarlos para que no se conviertan en una venda para nuestros sentidos, en vez de una protección para nuestro movimiento. Conducir un coche de 250 caballos como tal no tiene nada de malo, pero si no sabemos hacerlo o no tenemos experiencia, será muy peligroso, ¿no?.

Os animo a que experimenteis a correr de forma respetuosa con el cuerpo y no a base de carga física, y que disfrutéis haciéndolo!!

Yo me comprometo a continuar informando acerca de este ensayo, sean buenas o malas las sensaciones.

 

y como dice Noemí, “Nos vemos en los montes”

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