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Para mí Meditar es un tipo de entrenamiento, uno en el que fortalezco mi capacidad de atención, concentración, en definitiva un entrenamiento en el que entreno el estar todo lo despierto y consciente que sea capaz, dándome cuenta de lo que sucede en este instante presente.

¿Mi definición?,

meditar es prestar atención, de manera consciente, a algo que está sucediendo aquí y ahora, dándome cuenta de cuando la atención se distrae de ese o esos elementos que he decidido observar, sentir, percibir.

Puedo haber decidido atender a mi respiración, a las sensaciones en el cuerpo, a los sonidos, a mis sentimientos o emociones, incluso atender a mis pensamientos,… y cuidadín con los pensamientos que estos son muy pegajosos para la atención, con facilidad se queda pegada a algún pensamiento que resulte estimulante porque toca temas importantes para nuestra vida, y nuestra atención se va del presente a ese mundo virtual que son los pensamientos, que tienen la capacidad de transportarnos a momentos del pasado o del futuro desconectándonos de la realidad de este instante presente.

Así que meditar no es estar con la mente en blanco y sin distracciones, de hecho es muy común que en las formaciones basadas en mindfulness en las que practicamos meditaciones, las personas me digan: “que complicado es esto de meditar”, y lo dicen porque creen que no tiene que haber distracciones, o que la mente tiene que estar sin lanzarnos ningún pensamiento, incluso persiguen dejar la mente en blanco, y eso no se parece nada a meditar, sino más bien a morir!!!!

En una ocasión leí una explicación en forma de metáfora que me pareció muy didáctica,

Meditar es como estar en esa orilla del río atendiendo a las sensaciones que se producen en el cuerpo, temperatura, sentir el contacto con el suelo, el aire, escuchando los sonidos de los pájaros, los árboles el murmullo del río, viendo como va pasando el agua del río, cómo vuelan los pájaros, los colores de las flores, oliendo los aromas de las plantas,… estando bien presentes atendiendo a la experiencia. Y de repente aparecen por el río unos troncos, y sin saber cómo, de repente me veo que estoy subido en uno de esos troncos y me he ido río abajo, así que como mi intención es estar en la orilla, me bajo con mucha amabilidad y cariño del tronco, y me vuelvo a esa orilla en la que es el presente.

Pues los pensamientos son esos troncos, y cuando nos ponemos a meditar, la orilla es ese lugar en el que hemos decidido posar nuestra atención plena en el momento presente, y sin saber exactamente cómo, en algún momento me voy a ver subido en uno de esos troncos que son los pensamientos, y el ejercicio de la meditación consiste en eso concretamente, en darme cuenta de que me he subido a uno de esos pensamientos, soltarlo, dejarlo ir con amabilidad y cariño, y volver a esa orilla en el río que es el presente con mi atención en el objeto que he elegido observar para la práctica.

Y como ya te habrás dado cuenta, en la vida hay momentos en los que el río se llena de troncos, otros días el río baja con menos, hay de todas las clases, y lo que sucede con la práctica es que vamos aprendiendo a observar esos troncos sin subirnos tanto a ellos, o vamos aprendiendo a darnos cuenta de cuando nos subimos a pensamientos en los que no queremos pasar mucho tiempo, porque nos distraen de la maravilla y las posibilidades de esa orilla donde está el momento presente y la vida.

Meditar es por tanto una práctica que desarrolla la conciencia plena o mindfulness, qué es una forma de estar con la atención plena, dándonos cuenta de cómo nos relacionamos con la realidad de este instante a través de las sensaciones, sentimientos, emociones y pensamientos que van surgiendo en el campo de la conciencia en este instante, atendiendo a cómo se van desplegando estos fenómenos y familiarizándonos con ellos, es decir con nuestra manera de entrar en contacto con esta realidad que es neutral.

Y no quería liarme en este artículo con esto de que la realidad es neutral, aunque creo que en la práctica de la meditación, conectar con esto puede ayudar. La realidad no tiene preferencias, las cosas y las circunstancias simplemente están, un tomate simplemente es y está en este momento, y dos personas diferentes, atendiendo a qué sensaciones, sentimientos, emociones, pensamientos (creencias, recuerdos, interpretaciones,…), pueden comportarse de maneras muy diferentes ante esa misma realidad, el tomate simplemente está, no elige a quién le va a gustar, ni si lo van a ver de un color u otro, o si van a sentir su textura agradable o desagradable,… , a eso es a lo que se dice que la realidad es neutra.

Porque nos relacionamos con la realidad que nos rodea a través las sensaciones, los sentimientos, las emociones, los pensamientos y la conciencia que van surgiendo a medida que vamos entrando en contacto con esa realidad neutral. Se suele decir que no percibimos la realidad tal y como es, sino tal y como somos, porque nos representamos la realidad no de manera directa, sino que filtrada por los fenómenos que experimentamos al entrar en contacto con ella.

Meditar es familiarizarse y tomar consciencia del continuo cambio que trae consigo la vida, nos ayuda a tomar consciencia de cómo vivimos en la más pura impermanencia e incertidumbre.

Porque meditar nos lleva a familiarizarnos con lo que es la vida, nos conecta con la sabiduría, que hace que vayamos soltando las resistencias a vivir, que nos impiden fluir con lo que requiere la naturaleza de cada instante. Muchas de estas resistencias vienen por seguir manteniendo programaciones y aprendizajes que fueron útiles en otros instantes del pasado que ya no están aquí, pero que nos cuesta soltar porque las hemos mantenido durante largos periodos de tiempo y con gran intensidad.

Pararnos para entrar en contacto directo con la realidad, y hacerlo a través de familiarizarnos con los fenómenos a través de los cuales la experimentamos en cada instante. La meditación nos ayuda a soltar la tendencia a querer que las cosas sean diferentes, porque las cosas están y son así en este instante, no podemos viajar al pasado y hacer que cambien para que estén de una manera diferente, aunque tampoco permanecerán tal y como están aquí y ahora, cambiarán dado que vivimos en la más pura impermanencia e incertidumbre, y solo soltando las resistencias lograremos fluir para lograr vivir y navegar adaptándonos inteligentemente a estos cambios.

¿Cómo meditar?

En este punto ya te habrás dado cuenta también de que existen muchas maneras de meditar.

Puedes hacerlo de manera formal, decidiendo pararte y guardar un espacio/tiempo de tu día para estar atendiendo a alguno de los fenómenos a través de los cuales te relacionas con al realidad, pueden ser las sensaciones, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, atender a un tipo de sensación como son los sonidos,…

También puedes practicar las meditaciones cotidianas, que las puedes realizar mientras caminas, mientras corres, mientras comes, te lavas los dientes, te duchas, lavas los platos,… ya que en ese momento eliges atender a las sensaciones que se van produciendo mientras realizas esas tareas que son rutinarias y ya has automatizado, creo que pudiste leer una explicación de ello en otro artículo de este blog en el que se explicaba qué es mindfulness.

Te invito a que empieces por practicar la meditación formal de la atención a la respiración, tienes un artículo en el que se explica y se da un paso a paso para hacerlo, incluso con audios que te puedes descargar para que te guíen en la práctica.

Una de las intenciones con las que estoy escribiendo este artículo es la de separar esa imagen estereotipada de una personas meditadora en un cojín de meditación (zafú), colocada en postura de loto, vistiendo de una manera o estilo en concreto, que profesa algún tipo de religión o filosofía, y que parece que pudiera llegar incluso a levitar, o hacer que  suceda algo grandioso que parezca paranormal. Desde el instituto asturiano de mindfulness (www.IAMindfulness.com), estamos convencidos de todo lo bueno que pueden aportar, a las personas y a la sociedad, estas prácticas neuro contemplativas basadas en el mindfulness, por eso queremos que cada vez haya más y más personas practicando.

Así que te recomiendo que empieces a practicar, busca un lugar y un momento libre de interrupciones para estar en silencio, o vete creándolo si aún no existe o no es posible en este momento, puedes elegir hacerlo durante unas cuantas respiraciones, o ponerte alguna alarma para practicar un tiempo que tu definas, un minuto, cinco, diez, 30, 45, 60,.. tú eliges.

Adopta una postura cómoda, estable y digna en una silla, y si lo deseas por qué no, hazlo en un cojín de meditación o banquito, o hazlo en postura echada o de pie.

Mi recomendación es que empieces con la postura sentada en una silla, es un objeto común en nuestra cultura, presta atención a cómo está la espalda,  tratando de llevar la coronilla hacia el cielo, notando como la espalda queda más erguida y las vértebras se colocan como si fuesen platitos alineados unos encima de los otros. Trata de sentarte sobre los isquiones (esos huesitos que se esconden en los glúteos), con la espalda sin apoyar en el respaldo para favorecer así un estado de mayor atención al presente. Siempre con amabilidad y cariño, sin forzar lo más mínimo la postura, ni generar tensiones innecesarias.

Desde esta postura, comienza por practicar la atención a la respiración, tienes un artículo que te puede ser de gran utilidad, para no poner de nuevo lo mismo en este, te paso el enlace para que puedas realizar la meditación: Meditación de la atención a la respiración.

El paso más complicado para practicar la meditación es el de colocarse en la silla, en la esterilla, el banquito, en el cojín,… es decir, lo más complicado es aparcar las diferentes responsabilidades de la vida para dedicar un tiempo a meditar, después la práctica verás que es bien sencilla, así que los rituales pueden ayudarte a instaurar esta práctica de manera diaria, en mi caso a mí me ayuda bastante el hacerlo a primera hora del día, nada más levantarme.

Y desde hace un tiempo, en mi ritual mañanero, alterno la silla con un banquito de meditación, si tienes la oportunidad de probar uno te lo recomiendo, si bien con la silla ya es más que suficiente, los banquitos ayudan bastante a la práctica, por un lado te ayudan a tener una posición óptima para la meditación, ya que surge de manera natural el que nos sentemos sobre los isquiones llevándonos a tener sí o sí la espalda erguida, además, como no es una postura habitual, hace que estemos con la atención más centrada en el presente, lo que nos lleva a darnos cuenta antes de cuando nos hemos distraído.

Utilizar el banquito para mí resultó más sencillo que utilizar el cojín de meditación (el cual también utilizo aunque no quería darle protagonismo en este artículo), me ayudan a crear el ritual de meditación, haciendo más atractivo el momento de meditar, en mi caso el banquito es artesanal, hecho y regalado por una persona a la que aprecio mucho, hecho a mano con mucho cariño y mimo, lo que hace que me sienta muy agradecido y como un niño con juguete nuevo cada vez que lo utilizo, y eso ayuda mucho a querer practicar.

Así que cada mañana coloco la esterilla extendida en el suelo de mi salón (también vale una manta o toalla gruesa que es lo que utilizo cuando estoy de viaje) para que mis rodillas no estén en contacto con la dureza del suelo, abro el banquito que en mi caso es plegable (para poder transportarlo con facilidad, te lo recomiendo si te haces con uno), y estando de rodillas lo coloco con las patas a ambos lados de mis piernas y me siento (a veces coloco una mantita para sentarme sobre el banquito, sobre todo si voy a hacer meditaciones largas). También te recomiendo que si no tienes mucha flexibilidad en tobillos te coloques un cojín o manta pequeña enrollada justo debajo de los tobillos, eso hará que la postura sea aún más amable y fácil de mantener, aunque también te digo, algo de incomodidad ayuda a estar con más atención.

Vivimos en un mundo que quiere ir a ritmo de máquinas cuando nuestro ritmo es el orgánico, lo que nos lleva a forzar la máquina y estar todo el día con el modo hacer activado, con el piloto automático a tope para poder estar a mil cosas a la vez, alimentamos un mundo mental que coge una gran inercia y le cuesta parar, es más le duele parar, porque la mente fue diseñada para el cálculo de probabilidades, no para representarnos las cosas tal y como son, por eso es de vital importancia el pararse y darse cuenta de lo que nos estamos perdiendo por ir a toda prisa persiguiendo montones de cosa que creemos imprescindibles para vivir, te animo a que construyas tu rituales para la práctica de la meditación, tomarás consciencia de cómo te relacionas con la realidad en este momento presente, lo que te acercará a VIVIR, sí con mayúsculas, porque la supervivencia para ti y para mí que estamos leyendo esto ya no es el reto, quizás en otras partes del planeta sí, ahora lo que nos toca a ti y a mí es el elevar la consciencia para vivir con más tranquilidad, felicidad, salud y sabiduría.

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